La evaluación y educación superior deben ser dinámicas y pertinentes a las necesidades de la sociedad en constante cambio. Las instituciones educativas deben evaluar tanto sus procesos internos como los resultados de los estudiantes para mejorar y asegurar que los estudiantes adquieran las competencias requeridas por la sociedad y el mercado laboral. La evaluación debe ser técnica, integral, gradual, sistemática, continua, flexible, participativa y enfocada en la mejora.