Este documento discute la importancia de la evaluación del aprendizaje como un indicador para mejorar la efectividad del tutor en el contexto de la universalización de la educación superior en Cuba. Argumenta que la evaluación tradicional se centra demasiado en los conocimientos cognitivos y no considera las características individuales del estudiante ni su entorno. Propone una evaluación formativa que considere el proceso de enseñanza-aprendizaje de manera holística y que mejore la preparación de los tutores.