El documento describe la evolución gradual del ojo a través de varias etapas, comenzando con células sensibles a la luz en organismos unicelulares y evolucionando a capas de células, estructuras invaginadas más profundas, ojos cerrados sin lente y finalmente ojos complejos con lente. Refuta los argumentos creacionistas de que el ojo no podría haber evolucionado gradualmente o que las formas intermedias no tendrían utilidad, y explica cómo la selección natural favoreció cada paso del proceso.