El documento discute la complejidad del ojo y argumenta que es improbable que haya evolucionado de forma gradual a través de mutaciones y selección natural. Señala que cada tipo de ojo requiere miles de genes y estructuras coordinadas para funcionar, por lo que no podría haber existido una forma intermedia funcional. También critica la idea de la evolución convergente, señalando que es estadísticamente improbable que los diferentes tipos de ojos hayan evolucionado de forma independiente por pura casualidad. El autor concluye que la mejor explicación es