La explotación sexual es una actividad ilegal en la que una persona es forzada a realizar actos sexuales sin su consentimiento para beneficio económico de un tercero. Afecta principalmente a mujeres, niñas y niños. Más de 2 millones de personas son explotadas sexualmente en el mundo cada año. Las víctimas sufren consecuencias físicas, psicológicas y problemas con su identidad, autoestima, sexualidad y habilidades sociales.