1. Los orígenes de la vida consagrada se remontan a los primeros siglos de la Iglesia cuando algunos hombres y mujeres eligieron la virginidad, el ascetismo y la castidad para dedicarse por completo a Dios.
2. El monacato cristiano tuvo sus orígenes en Oriente, especialmente en Egipto, en la segunda mitad del siglo III. Figuras clave fueron san Antonio, considerado el fundador del anacoretismo, y san Pacomio, fundador del cenobitismo.
3. La vida monástica se