La formación de los enseñantes es un proceso complejo que combina teoría y práctica, arraigado en un contexto histórico y cultural. A lo largo del tiempo, este proceso ha sido influenciado por reformas administrativas y prioridades pedagógicas, que a menudo subestiman el papel del docente como creador y solo lo ven como un transmisor de conocimiento. La formación debe fomentar el deseo y la energía en los futuros enseñantes para construir proyectos educativos significativos y personalizados.