La expresión corporal tiene sus orígenes en la danza, sirviendo como una forma de comunicación a lo largo de la historia. Esta disciplina busca la introspección psicosomática, la liberación de energía en el movimiento y la relación entre lo corporal y emocional, permitiendo una toma de conciencia del cuerpo. Además, considera el espacio no solo como físico, sino también como un elemento emocional que afecta la relación entre las personas.