La filosofía medieval se centró en el problema de Dios, la relación entre fe y razón, y la existencia de Dios. Los pensadores más importantes fueron San Agustín y Santo Tomás de Aquino. San Agustín propuso que la fe ilumina la razón y viceversa, mientras que Santo Tomás defendió que se puede demostrar la existencia de Dios a partir de la experiencia del mundo.