La filosofía escolástica alcanzó su máxima expresión con Santo Tomás de Aquino, quien sintetizó la fe y el saber racional siguiendo a Aristóteles y señalando que la razón y la revelación conducen a Dios. San Agustín creía que Dios creó el mundo de la nada por un acto libre de voluntad y que la realidad está compuesta por la unión de la materia y la forma. La escolástica evolucionó de una inicial identificación entre razón y fe a una separación mayor entre ambas.