La fluidez del habla se refiere a la capacidad de hablar de manera suave y continua, sin esfuerzo ni interrupciones. Aunque todos los niños pueden experimentar trastornos de fluidez durante su desarrollo, la fluidez adecuada se manifiesta a través de una velocidad y ritmo apropiados, junto con una continuidad que incluye pausas naturales. La fluidez implica también la ausencia de tensión en los órganos fonatorios, diferenciando el habla normal de problemas como la tartamudez.