El péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) actúa como una hormona incretina, crucial en la regulación de la insulina y la fisiopatología de la diabetes tipo 2. Descubierto en 1923, su función y estructura se han esclarecido con el tiempo, y es fundamental en el desarrollo de tratamientos para la diabetes mediante fármacos como el exenatido. GLP-1 tiene también efectos extra-pancreáticos significativos en el corazón y el sistema nervioso central.