Durante los siglos XII y XIII, se consolidaron cuatro grandes reinos cristianos en la península ibérica: Castilla y León, Navarra, Aragón y Portugal. La expansión de estos reinos fue impulsada por la unión contra los almohades y la repoblación de territorios tras diversas conquistas, mientras que se desarrollaron estructuras gubernamentales y conflictos sociales en medio de una economía basada en la ganadería y el comercio. El arte medieval reflejó influencias románicas y góticas, destacándose la arquitectura de catedrales y la escultura religiosa.