Las invasiones bárbaras entre los siglos III y X tuvieron tres consecuencias principales: 1) provocaron la caída del Imperio Romano de Occidente en el siglo V; 2) forzaron a los germanos a iniciar una nueva migración más violenta debido a la llegada de los hunos desde Asia Central; 3) dieron lugar a una multitud de pequeños reinos que reemplazaron al Imperio romano en Occidente, mientras que el Imperio bizantino resistió las invasiones en Oriente.