La ira es una emoción básica que surge ante situaciones frustrantes o aversivas y sirve para protegernos y defender nuestros intereses. Puede tener consecuencias negativas si no se gestiona adecuadamente, como problemas de salud o deterioro de relaciones, pero también aspectos positivos como energizarnos o ayudarnos a resolver conflictos si se expresa de forma constructiva. Es importante identificar la causa del enojo, practicar la empatía, el respeto y técnicas de relajación para regular la ira de manera saludable.