República Bolivariana de Venezuela
Ministerio del Poder Popular para la Educación Superior
Universidad Yacambu
Facultad de Humanidades
Carrera programa – Psicología
La Ira
Integrantes:
Valentina Álvarez
EX: HPS-153-00744
Qué es la Ira:
Ira es un término que se refiere a la furia y la violencia. Se
trata de una conjunción de sentimientos negativos que
genera enojo e indignación. Por ejemplo: “El gesto del
delantero despertó la ira de los simpatizantes rivales”, “El
empresario vivió un día de ira: primero insultó a un
transeúnte, luego empujó a un vecino y, finalmente, golpeó a
un policía”, “El fallo del árbitro motivó la ira de la gente,
que no dudó en arrojar objetos contundentes al campo”.
Cuando percibimos que somos tratados injustamente,
cuando nos sentimos heridos o cuando vemos dificultada la
consecución de alguna meta importante, sentimos ira. Sentir
esta emoción en estas circunstancias nos predispone a la
acción en un intento de protegernos de aquello que nos hace
daño y que es el origen de esta emoción.
Influencias del aprendizaje
Necesitamos todas nuestras emociones para pensar, resolver problemas y enfocar nuestra atención. Por
lo mismo, para aprender algo nuestra mente debe estar enfocada y nuestras emociones en equilibrio.
Esta regulación emocional es necesaria, ya que así podremos recordar, recuperar, transferir y conectar
toda la información nueva.
Cuando tenemos un flujo continuo de emociones negativas que secuestran nuestro lóbulo frontal,
nuestra arquitectura cerebral cambia, dejándonos en un estado de tensión y estrés donde el miedo, la
ira, la ansiedad, la frustración y la pena secuestran nuestros pensamientos y nuestro cerebro lógico.
En su acepción más positiva, la ira tiene como objetivo dar fuerza para
protegerse y poder sobrevivir. Muchas veces se exacerba cuando no es
necesario, con consecuencias a nivel fisiológico y del comportamiento, ya
que el pulso se acelera, el corazón late rápido y la respiración se agita; pero
también conlleva a que todos alrededor se sientan incómodos,
amedrentados, con miedo y deseos de alejarse, porque seguramente nadie
quiere relacionarse con una persona que estalla descontrolada y dice o hace
cosas que luego cuesta olvidar.
La manera instintiva, natural de expresar nuestra ira es responder
agresivamente. La ira es una respuesta natural, de adaptación a las amenazas,
nos inspira poder, agresividad, sentimientos y conductas, que nos permiten
luchar y defendernos. Una cierta cantidad de ira, por lo tanto, es necesaria
para nuestra supervivencia.
Por otra parte, no podemos agredir a cada persona u objeto que nos irrita o
nos molesta. Las leyes, las normas sociales, y el sentido común establecen los
límites sobre nuestras expresiones de rabia. Las personas utilizan una variedad
de procesos conscientes e inconscientes para lidiar con sus sentimientos de
enfado. Los tres principales son expresar, reprimir y calmarse. Expresar los
sentimientos de enfado de manera asertiva es lo más adecuado. Para ello hay
que aprender a dejar claro cuáles son nuestras necesidades, y cómo conseguir
resolverlas sin herir al otro. Ser asertivo no significa ser agresivo o exigente,
significa ser respetuoso con uno mismo y con los demás.
Modificaciones y Tolerancia
La ira puede ser suprimida, para poder convertirla o redirigirla. Esto ocurre
cuando dejamos de focalizar nuestro sentimiento de enfado y tratamos de
centrarnos en algo positivo. El objetivo es inhibir o reprimir la rabia y convertirla
en un comportamiento más constructivo. El peligro en este tipo de respuesta es que
si no se permite su expresión externa, la ira puede volverse contra uno mismo. La
ira hacia adentro puede causar hipertensión, presión arterial alta o depresión.
También puede crear otros problemas o expresiones patológicas de la ira, tales
como el comportamiento pasivo-agresivo (vengarse de las personas
indirectamente, sin decirles por qué, en lugar de enfrentarlos a la cara). O una
personalidad que parece cínica y hostil. Las personas que están constantemente
molestando a los demás, criticando todo y haciendo comentarios cínicos no han
aprendido a expresar su ira de manera constructiva. Esto hace poco probable que
tengan muchas relaciones exitosas.Manejo de la Ira
El objetivo del manejo de la ira es reducir los
sentimientos y el despertar fisiológico que
provoca. A veces no podemos deshacernos de
las cosas o las personas que nos enfurecen, ni
se pueden cambiar, pero podemos aprender a
controlar nuestras emociones.
Estrategias para mantener el control
Relajación
Técnicas sencillas de relajación como el control de la respiración y la
visualización de imágenes agradables, se han demostrado muy eficaces así
como, ejercicios de control como el yoga y la meditación.
Usar el humor
A veces el humor puede ayudar a calmar la rabia, nos ofrece
una perspectiva más equilibrada y relativiza los hechos.
Reestructuración cognitiva
En muy pocas palabras podríamos decir que esto
significa “cambiar la forma de pensar”. Las
personal coléricas tienden a maldecir, jurar y
expresarse en términos muy alterados que
reflejan sus pensamientos internos. Cuando
estamos enfadados los pensamientos suelen ser
muy exagerados y dramáticos. Solución de problemas
En ocasiones la ira y la frustración son
causadas por problemas reales e ineludibles de
nuestras vidas, son respuestas naturales.
También aumenta la frustración la falsa
creencia de que todo problema tiene una
solución, cuando descubrimos que este no es el
caso, resulta más adaptativo dejar de centrarse
en la búsqueda de la solución y buscar las
estrategias para manejar y enfrentar el
problema.
Mejorar la comunicación
Las personas enojadas tienden a centrarse en los hechos y en
las conclusiones que, muchas veces son del todo inexactas. Lo
primero que debemos hacer en una discusión acalorada es
reducir la velocidad y el volumen de nuestro discurso y
pensar bien lo que decimos, no decir lo primero que se nos
venga a la cabeza.
Depresión
Se cree que esta condición está relacionada con los niveles bajos de serotonina. La
depresión no sólo se expresa como letargo y tristeza.
Alzheimer
La enfermedad que roba la memoria a sus víctimas, afecta a cerca de 5,2 millones de
personas en Estados Unidos. A medida que progresa el Alzheimer, una serie de síntomas
conductuales y psicológicos pueden ocurrir en hasta el 90 % de los enfermos.
Inflamación del hígado
El hígado estaba vinculado a la ira en la medicina antigua, y con razón. Varias
enfermedades que afectan al hígado, como la cirrosis y la hepatitis, producen una
condición llamada encefalopatía hepática, que puede provocar cambios de personalidad,
incluyendo el comportamiento hosco y la agresividad.
Epilepsia
A veces, los pacientes pueden experimentar ira inmediatamente después
de una convulsión.
"Las convulsiones son causadas por una súbita explosión de actividad
eléctrica en el cerebro," dice el Dr. Cock Hannah, neurólogo del Hospital
St. George, de Londres. Y agrega: “Si el ataque es grave, los arrebatos de
ira delirante ocurren inmediatamente después de éste."
Enfermedad de Wilson
Las explosiones de ira también podrían ser una consecuencia de la
enfermedad de Wilson, un trastorno genético que provoca que el cobre se
acumule en el hígado o el cerebro.
La Dra. Stokes-Lampard señala que "mientras que las personas sanas
expulsan el cobre que no necesitan, quienes tienen la enfermedad de
Wilson, no pueden hacerlo.
ACV
“Perder el control después de un accidente cerebrovascular es
relativamente común", dice el Dr. Michael Gross, neurólogo del Hospital
Spire Bushey, de Londres.
Trastornos comunes

La ira

  • 1.
    República Bolivariana deVenezuela Ministerio del Poder Popular para la Educación Superior Universidad Yacambu Facultad de Humanidades Carrera programa – Psicología La Ira Integrantes: Valentina Álvarez EX: HPS-153-00744
  • 2.
    Qué es laIra: Ira es un término que se refiere a la furia y la violencia. Se trata de una conjunción de sentimientos negativos que genera enojo e indignación. Por ejemplo: “El gesto del delantero despertó la ira de los simpatizantes rivales”, “El empresario vivió un día de ira: primero insultó a un transeúnte, luego empujó a un vecino y, finalmente, golpeó a un policía”, “El fallo del árbitro motivó la ira de la gente, que no dudó en arrojar objetos contundentes al campo”. Cuando percibimos que somos tratados injustamente, cuando nos sentimos heridos o cuando vemos dificultada la consecución de alguna meta importante, sentimos ira. Sentir esta emoción en estas circunstancias nos predispone a la acción en un intento de protegernos de aquello que nos hace daño y que es el origen de esta emoción.
  • 3.
    Influencias del aprendizaje Necesitamostodas nuestras emociones para pensar, resolver problemas y enfocar nuestra atención. Por lo mismo, para aprender algo nuestra mente debe estar enfocada y nuestras emociones en equilibrio. Esta regulación emocional es necesaria, ya que así podremos recordar, recuperar, transferir y conectar toda la información nueva. Cuando tenemos un flujo continuo de emociones negativas que secuestran nuestro lóbulo frontal, nuestra arquitectura cerebral cambia, dejándonos en un estado de tensión y estrés donde el miedo, la ira, la ansiedad, la frustración y la pena secuestran nuestros pensamientos y nuestro cerebro lógico. En su acepción más positiva, la ira tiene como objetivo dar fuerza para protegerse y poder sobrevivir. Muchas veces se exacerba cuando no es necesario, con consecuencias a nivel fisiológico y del comportamiento, ya que el pulso se acelera, el corazón late rápido y la respiración se agita; pero también conlleva a que todos alrededor se sientan incómodos, amedrentados, con miedo y deseos de alejarse, porque seguramente nadie quiere relacionarse con una persona que estalla descontrolada y dice o hace cosas que luego cuesta olvidar.
  • 4.
    La manera instintiva,natural de expresar nuestra ira es responder agresivamente. La ira es una respuesta natural, de adaptación a las amenazas, nos inspira poder, agresividad, sentimientos y conductas, que nos permiten luchar y defendernos. Una cierta cantidad de ira, por lo tanto, es necesaria para nuestra supervivencia. Por otra parte, no podemos agredir a cada persona u objeto que nos irrita o nos molesta. Las leyes, las normas sociales, y el sentido común establecen los límites sobre nuestras expresiones de rabia. Las personas utilizan una variedad de procesos conscientes e inconscientes para lidiar con sus sentimientos de enfado. Los tres principales son expresar, reprimir y calmarse. Expresar los sentimientos de enfado de manera asertiva es lo más adecuado. Para ello hay que aprender a dejar claro cuáles son nuestras necesidades, y cómo conseguir resolverlas sin herir al otro. Ser asertivo no significa ser agresivo o exigente, significa ser respetuoso con uno mismo y con los demás. Modificaciones y Tolerancia La ira puede ser suprimida, para poder convertirla o redirigirla. Esto ocurre cuando dejamos de focalizar nuestro sentimiento de enfado y tratamos de centrarnos en algo positivo. El objetivo es inhibir o reprimir la rabia y convertirla en un comportamiento más constructivo. El peligro en este tipo de respuesta es que si no se permite su expresión externa, la ira puede volverse contra uno mismo. La ira hacia adentro puede causar hipertensión, presión arterial alta o depresión. También puede crear otros problemas o expresiones patológicas de la ira, tales como el comportamiento pasivo-agresivo (vengarse de las personas indirectamente, sin decirles por qué, en lugar de enfrentarlos a la cara). O una personalidad que parece cínica y hostil. Las personas que están constantemente molestando a los demás, criticando todo y haciendo comentarios cínicos no han aprendido a expresar su ira de manera constructiva. Esto hace poco probable que tengan muchas relaciones exitosas.Manejo de la Ira El objetivo del manejo de la ira es reducir los sentimientos y el despertar fisiológico que provoca. A veces no podemos deshacernos de las cosas o las personas que nos enfurecen, ni se pueden cambiar, pero podemos aprender a controlar nuestras emociones. Estrategias para mantener el control Relajación Técnicas sencillas de relajación como el control de la respiración y la visualización de imágenes agradables, se han demostrado muy eficaces así como, ejercicios de control como el yoga y la meditación.
  • 5.
    Usar el humor Aveces el humor puede ayudar a calmar la rabia, nos ofrece una perspectiva más equilibrada y relativiza los hechos. Reestructuración cognitiva En muy pocas palabras podríamos decir que esto significa “cambiar la forma de pensar”. Las personal coléricas tienden a maldecir, jurar y expresarse en términos muy alterados que reflejan sus pensamientos internos. Cuando estamos enfadados los pensamientos suelen ser muy exagerados y dramáticos. Solución de problemas En ocasiones la ira y la frustración son causadas por problemas reales e ineludibles de nuestras vidas, son respuestas naturales. También aumenta la frustración la falsa creencia de que todo problema tiene una solución, cuando descubrimos que este no es el caso, resulta más adaptativo dejar de centrarse en la búsqueda de la solución y buscar las estrategias para manejar y enfrentar el problema. Mejorar la comunicación Las personas enojadas tienden a centrarse en los hechos y en las conclusiones que, muchas veces son del todo inexactas. Lo primero que debemos hacer en una discusión acalorada es reducir la velocidad y el volumen de nuestro discurso y pensar bien lo que decimos, no decir lo primero que se nos venga a la cabeza.
  • 6.
    Depresión Se cree queesta condición está relacionada con los niveles bajos de serotonina. La depresión no sólo se expresa como letargo y tristeza. Alzheimer La enfermedad que roba la memoria a sus víctimas, afecta a cerca de 5,2 millones de personas en Estados Unidos. A medida que progresa el Alzheimer, una serie de síntomas conductuales y psicológicos pueden ocurrir en hasta el 90 % de los enfermos. Inflamación del hígado El hígado estaba vinculado a la ira en la medicina antigua, y con razón. Varias enfermedades que afectan al hígado, como la cirrosis y la hepatitis, producen una condición llamada encefalopatía hepática, que puede provocar cambios de personalidad, incluyendo el comportamiento hosco y la agresividad. Epilepsia A veces, los pacientes pueden experimentar ira inmediatamente después de una convulsión. "Las convulsiones son causadas por una súbita explosión de actividad eléctrica en el cerebro," dice el Dr. Cock Hannah, neurólogo del Hospital St. George, de Londres. Y agrega: “Si el ataque es grave, los arrebatos de ira delirante ocurren inmediatamente después de éste." Enfermedad de Wilson Las explosiones de ira también podrían ser una consecuencia de la enfermedad de Wilson, un trastorno genético que provoca que el cobre se acumule en el hígado o el cerebro. La Dra. Stokes-Lampard señala que "mientras que las personas sanas expulsan el cobre que no necesitan, quienes tienen la enfermedad de Wilson, no pueden hacerlo. ACV “Perder el control después de un accidente cerebrovascular es relativamente común", dice el Dr. Michael Gross, neurólogo del Hospital Spire Bushey, de Londres. Trastornos comunes