La ira es una emoción natural que surge en respuesta a la injusticia, el dolor o los obstáculos, y puede llevar a acciones agresivas. Aunque su expresión es necesaria para la supervivencia, es esencial regularla y encontrar formas constructivas de manejarla, como la asertividad y la relajación. Ignorar o reprimir la ira puede provocar efectos negativos en la salud física y emocional, incluyendo la depresión y problemas interpersonales.