Este documento discute las diferentes versiones de las Escrituras y las razones para su existencia. Explica que las primeras traducciones del hebreo y el arameo al griego y luego al latín dieron lugar a variaciones. También señala que los descubrimientos de manuscritos más antiguos han llevado a nuevas traducciones que intentan reflejar con mayor precisión los textos originales. El documento concluye recomendando algunas versiones españolas que conservan los nombres sagrados y se aproximan más a los significados originales.