La Motivación
Prof. Deny Villalobos
                                   LA MOTIVACIÓN

     Es entendida como el interés que tiene el alumno por su propio aprendizaje o por las
actividades que le conducen a él mismo; a su vez se puede indicar como hecho
absolutamente cierto que el referido interés se pude manifestar de forma distinta en diversos
momentos, puesto que se puede adquirir, mantener o aumentar en función de elementos
intrínsecos y extrínsecos vinculados al mismo.


    Empíricamente se puede evidenciar como el alumno pretende alcanzar con éxito sus
estudios, ser valorado y obtener recompensas de ello; sin embargo, cuando no lo logra, y
sufre alguna experiencia de vergüenza y humillación pueden surgir dos problemas
emocionales afectivos conocidos como indefensión y desesperanza aprendida para lo cual
se requiere mayor apoyo por parte del maestro y/o profesor hacia el alumno.

  Históricamente el tema de la motivación ha sido objeto de estudio no solo de la educación
sino de otras ciencias como la sociología, la antropología y la psicología, siendo en esta
ultima ciencia donde mas se ha avanzado en la aludida materia, puesto que gran numero de
psicólogos han desarrollado un inmenso arsenal de trabajos y teorías que tratan de dar una
explicación lógica y coherente al proceso motivacional en los seres humanos, de ahí que no
resulte extraño evidenciar como la mayor parte de psicólogos interesados en su estudio
conciban a la motivación, primordialmente de dos formas: bien como un impulso interno, que
se concreta en un estado de necesidad o en un deseo, o bien como una atracción externa
derivada de los estímulos ambientales, que actúa con más o menos fuerza sobre las
personas.

   Por otro lado la perspectiva sistémica impulsada por Bertalanffy (1968) sostiene, sin
embargo, una concepción relacional de la motivación, según la cual el punto de partida no
son ni los impulsos intraorgánicos ni, tampoco, los estímulos ambientales, sino las relaciones
interactivas que, de forma continua, se generan entre un individuo y su entorno. En el caso
humano, la complejidad que caracteriza a tales interacciones hace que algunas de las
necesidades se transformen en metas y planes de acción, y que el entorno se defina como
un mundo percibido y pensado.

Juan. la motivación

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    La Motivación Prof. DenyVillalobos LA MOTIVACIÓN Es entendida como el interés que tiene el alumno por su propio aprendizaje o por las actividades que le conducen a él mismo; a su vez se puede indicar como hecho absolutamente cierto que el referido interés se pude manifestar de forma distinta en diversos momentos, puesto que se puede adquirir, mantener o aumentar en función de elementos intrínsecos y extrínsecos vinculados al mismo. Empíricamente se puede evidenciar como el alumno pretende alcanzar con éxito sus estudios, ser valorado y obtener recompensas de ello; sin embargo, cuando no lo logra, y sufre alguna experiencia de vergüenza y humillación pueden surgir dos problemas emocionales afectivos conocidos como indefensión y desesperanza aprendida para lo cual se requiere mayor apoyo por parte del maestro y/o profesor hacia el alumno. Históricamente el tema de la motivación ha sido objeto de estudio no solo de la educación sino de otras ciencias como la sociología, la antropología y la psicología, siendo en esta ultima ciencia donde mas se ha avanzado en la aludida materia, puesto que gran numero de psicólogos han desarrollado un inmenso arsenal de trabajos y teorías que tratan de dar una explicación lógica y coherente al proceso motivacional en los seres humanos, de ahí que no resulte extraño evidenciar como la mayor parte de psicólogos interesados en su estudio conciban a la motivación, primordialmente de dos formas: bien como un impulso interno, que se concreta en un estado de necesidad o en un deseo, o bien como una atracción externa derivada de los estímulos ambientales, que actúa con más o menos fuerza sobre las personas. Por otro lado la perspectiva sistémica impulsada por Bertalanffy (1968) sostiene, sin embargo, una concepción relacional de la motivación, según la cual el punto de partida no son ni los impulsos intraorgánicos ni, tampoco, los estímulos ambientales, sino las relaciones interactivas que, de forma continua, se generan entre un individuo y su entorno. En el caso humano, la complejidad que caracteriza a tales interacciones hace que algunas de las necesidades se transformen en metas y planes de acción, y que el entorno se defina como un mundo percibido y pensado.