La convivencia pacífica en una sociedad plural requiere cuatro condiciones principales: 1) tolerancia y respeto mutuo entre grupos, 2) libertades cívicas para todos, 3) igualdad ante la ley y de oportunidades, y 4) solidaridad universalista entre ciudadanos. Estas condiciones crean un marco que permite la cooperación entre personas y grupos con diferencias ideológicas.