El documento describe las necesidades educativas de los estudiantes con altas capacidades en tres áreas: psicológicas, sociales e intelectuales. Psicológicamente necesitan sentirse exitosos y tener flexibilidad. Socialmente necesitan sentirse aceptados. Intelectualmente necesitan enseñanza individualizada, acceso a recursos adicionales y oportunidades para desarrollar su creatividad. El currículo debe adaptarse para satisfacer estas necesidades a través de métodos como el aprendizaje autónomo y la resolución creativa de problemas.