El documento explora la fisonomía como un campo de estudio que relaciona la apariencia física y los rasgos del rostro con la personalidad y la delincuencia, destacando antecedentes desde la antigüedad hasta el siglo XVIII. Se mencionan figuras clave como Zófiro, Aristóteles, Della Porta y Lavater, quienes contribuyeron a establecer teorías sobre la correlación entre aspectos físicos y características psicológicas. En esta tradición, la belleza se asocia generalmente con virtudes y la fealdad con conductas desviadas, sugiriendo que la apariencia puede revelar características del carácter y la moralidad del individuo.