El documento detalla las principales escuelas del derecho penal: la escuela clásica, que enfatiza la justicia y el derecho como ente jurídico, y la escuela positiva, que introduce un enfoque determinista centrado en el delincuente y la prevención social. También se mencionan las escuelas intermedias que buscan conciliar ambas corrientes, destacando el surgimiento de nuevas teorías y postulados en el campo penal. La evolución del derecho penal refleja tensiones y aprendizajes entre estas corrientes, llevando a una comprensión más profunda de la relación entre delito y sociedad.