El documento explora la inteligencia espiritual, destacando su importancia como una de las tres inteligencias básicas junto a la intelectual y emocional. Se discute cómo esta inteligencia permite a las personas enfrentar problemas de significado y valores, y cómo está respaldada por estudios neurocientíficos que evidencian oscilaciones neuronales asociadas con experiencias espirituales. Se sugieren prácticas para desarrollar la inteligencia espiritual, como la oración y la reflexión personal, enfatizando la necesidad de un funcionamiento equilibrado y una relación cercana con el contexto espiritual.