1. La misión es un atributo de Dios y no una actividad de la Iglesia. Dios es misionero y envía a la Iglesia como instrumento para su misión.
2. La misión integral atiende a las necesidades espirituales y materiales del ser humano, quien es una unidad indivisible de cuerpo, alma y espíritu.
3. La misión compete a toda la Iglesia, tanto pastores como laicos, y consiste en llevar a cabo la voluntad de Dios en diferentes contextos.