La regencia de María Cristina (1833-1840) marcó una etapa de transición en España con la división del liberalismo en moderados y progresistas, mientras se enfrentaba a la guerra civil carlista. La gobernanza pasó por varias reformas liberales y cambios en la constitución, reflejando tensiones políticas y sociales, culminando en la llegada de Espartero al poder en 1840. A pesar de intentar estabilizar el país, el contexto de corrupción y luchas internas fue constante, llevando a la caída de los moderados y a la inestabilidad política en los años siguientes.