Este documento discute la necesidad de reconsiderar la formación del profesorado y los enfoques de investigación educativa. Argumenta que se debe pasar de modelos positivistas y cuantitativos a enfoques cualitativos que consideren factores sociales, culturales y contextuales. También resalta la importancia de la reflexión docente y de desarrollar una epistemología de la práctica que reconozca el conocimiento tácito de los profesores.