La leche condensada se obtiene al eliminar parte del agua de la leche y añadir azúcar, sometiéndola a un proceso térmico para garantizar su estabilidad a temperatura ambiente sin refrigeración. Gail Borden inventó la leche condensada en 1852 para almacenar la leche sin refrigeración. La leche condensada tiene sus nutrientes concentrados, lo que aumenta su aporte nutricional, aunque también es rica en azúcares y calorías, por lo que su consumo debe moderarse.