La legítima defensa es una causa de justificación que permite a una persona defenderse de una agresión ilegítima cuando el Estado no puede proteger sus derechos. Para que se considere legítima defensa, deben cumplirse tres requisitos: 1) que exista una agresión ilegítima en curso, 2) que haya una necesidad racional del medio empleado para la defensa, y 3) que no haya habido provocación por parte de quien se defiende. Solo si se cumplen estas tres condiciones, la persona podrá ser exonerada penal