La ley de la exclusividad establece que una empresa debe asumir la posición que ocupa en la mente del cliente y diseñar su estrategia en consecuencia. Cuando un competidor se ha apoderado de un concepto en la mente del cliente, es inútil que otra empresa trate de apropiarse del mismo. Muchas empresas han violado esta ley al tratar de reemplazar conceptos ya establecidos, lo que suele reforzar la posición del competidor.