La literatura indigenista surgió a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX para defender y visibilizar a los indígenas, quienes eran ignorados y despreciados por la sociedad. Se centró en mostrar la dura realidad que vivían los indígenas, sus luchas y aspiraciones, vinculando el arte con temas políticos y sociales. Uno de sus objetivos fue redimir a los indígenas, que sufrían opresión y esclavitud.