El Manierismo comenzó en Italia en la tercera década del siglo XVI y se evidencia en las últimas obras de Miguel Ángel y Rafael. Se caracteriza por alterar arbitrariamente la correspondencia entre las partes y el conjunto del edificio, prefiriendo espacios longitudinales estrechos sobre ejes de simetría. Destacan obras de Miguel Ángel como el Juicio Final, y arquitecturas de Giulio Romano como el Palazzo de Té en Mantua.