El documento presenta una matriz comparativa de teorías educativas como el constructivismo, cognitivismo y conductismo, enfatizando que el aprendizaje es un proceso activo donde el alumno construye sus propios conocimientos a través de la interacción con el medio ambiente. Se destaca la importancia de un currículo organizado que estimule al estudiante y promueva su autonomía intelectual, así como el rol del profesor como mediador en este proceso. La evaluación se aborda desde un enfoque cualitativo y cuantitativo, incluyendo diversas metodologías para medir el aprendizaje y las conductas adquiridas.