El modelo clásico de conducción eléctrica, propuesto por Paul Drude y desarrollado por Hendrik Lorentz, describe la relación entre la movilidad de electrones en los metales y la ley de Ohm. Este modelo plantea que los electrones de conducción se mueven aleatoriamente en ausencia de un campo eléctrico, pero adquieren una velocidad de desplazamiento cuando se aplica dicho campo, lo que provoca una corriente. Aunque el modelo tiene limitaciones, como la incorrecta dependencia de la temperatura, establece fundamentos sobre la conductividad y resistividad en conductores.