El documento presenta un modelo curricular por competencias que resalta la importancia de la interacción entre el docente y el alumno, así como la necesidad de integrar las TIC en la educación para favorecer un aprendizaje significativo. Se enfatiza que las competencias deben ser consideradas como habilidades adaptativas y contextualizadas que permiten a los estudiantes enfrentar desafíos sociales y culturales. Asimismo, se plantea que la evaluación en este nuevo modelo debe ser formativa y centrada en el desarrollo continuo del alumno, en lugar de ser solo un mecanismo de medición.