El documento define una sociedad inclusiva como aquella que reconoce el mismo valor en todas las personas independientemente de sus características. Explica que la inclusión social implica la participación equitativa de todos en la educación, economía, política y cultura, así como el respeto a la diversidad. Finalmente, una sociedad inclusiva garantiza los derechos humanos y la ciudadanía activa de todas las personas.