El movimiento neoclásico surgió en Francia en el siglo XVII y XVIII, buscando restaurar los gustos y normas de la antigüedad griega y romana. Se caracterizó por un enfoque racionalista en el arte, la ciencia y la filosofía. Los artistas se apegaron a reglas estrictas para crear obras ordenadas y equilibradas, mientras que los filósofos de la Ilustración promovieron el uso de la razón y la difusión del conocimiento científico.