La tecnología se convirtió en una necesidad pero con el tiempo generó adicción, especialmente en los jóvenes. Las personas se volvieron tan dependientes de sus celulares que desarrollaron nomofobia, el miedo a no llevar el teléfono. Tratar la nomofobia requiere terapia psicológica para determinar la raíz del problema y apoyo farmacológico para controlar la ansiedad, trabajando también en la autoestima a través de terapias grupales e individuales.