El documento discute cuatro posturas sobre la importancia de la reputación con los demás. La primera postura es tratar de agradar a todos, pero esto puede causar problemas prácticos y bíblicos. La segunda postura es no preocuparse por la opinión de los demás para pecar libremente, lo cual es condenado. La tercera postura es obedecer solo a Dios aunque el mundo critique, y la cuarta postura es ser sensible a las necesidades de los demás sin poner tropiezos.