La oxigenoterapia ha evolucionado desde su descubrimiento en el siglo XVIII, con mejoras en los equipos de administración como máscaras y sistemas portátiles. Se usa para tratar la hipoxemia administrando oxígeno a una concentración mayor que el 21% del aire. Existen diferentes métodos como de bajo o alto flujo, dependiendo de si cubren o no las demandas respiratorias totales del paciente. Se debe monitorear cuidadosamente para evitar toxicidad y se requiere humidificación para no dañar las vías respirator