La participación social en salud ha existido desde hace mucho tiempo. Se ha promovido principalmente desde la década de 1970 a través de iniciativas gubernamentales y comunitarias. La Declaración de Alma-Ata de 1978 estableció la participación social como una estrategia clave para lograr la salud para todos. Existen diferentes tipos y niveles de participación, y proporciona beneficios como una mejor comprensión de las necesidades de la comunidad y un mayor compromiso con la salud.