El documento discute cómo los verbos "leer" y "escribir" no tienen definiciones únicas y están sujetos a cambios sociales. También analiza cómo las nuevas tecnologías están redefiniendo estos verbos y cómo llegan en un momento en que hay nuevos estilos de comunicación escrita y oral, así como una sobreexplotación de recursos gráficos. Finalmente, señala que los jóvenes son los mejores informantes sobre los problemas y cambios relacionados con las nuevas tecnologías.