El poema describe al hombre admirando una bombilla eléctrica, a la que compara con una princesa encerrada en un castillo de cristal. El hombre ve la bombilla como su amante, a quien liberará por la noche para que le ilumine y descifren juntos formas en la oscuridad, lejos de las miradas de otros. El poema muestra rasgos futuristas al dedicarle una oda a la tecnología eléctrica.