Platón considera que el alma es lo más divino en el hombre y que posee la verdad desde siempre. El alma se divide en tres partes: la racional, ubicada en la cabeza; la irascible, en el corazón; y la apetitiva, en el estómago. Platón también propone un dualismo ontológico entre el mundo sensible y el inteligible. Explica que el alma sufre obstáculos que retrasan su destino y mantiene una relación forzosa con el cuerpo.