Platón propuso una ontología dualista que distingue entre el mundo de las ideas (mundo verdadero y eterno) y el mundo sensible (mundo de apariencia y corrupción). El alma humana puede acceder al mundo de las ideas a través de la razón, mientras que los sentidos solo proveen conocimiento ilusorio del mundo sensible. El cuerpo es una prisión para el alma, apartándola de la verdad. La ética platónica busca la virtud a través del control de los deseos sensibles mediante la razón.