Este documento describe la primera generación o época de la medición en la historia de la evaluación educativa, que abarca desde el 2000 a.C. hasta 1930. Durante este período, la evaluación se centró en medir el rendimiento de los estudiantes a través de exámenes y pruebas estandarizadas, con el objetivo de determinar diferencias entre individuos basadas en un paradigma positivista. La evaluación se consideraba intercambiable con la medición y se orientaba a medidas y estándares de aprendizaje preestablecidos.