Pollo al ajo

De una antigua receta de la provincia de Anhui, en la gran China, extraje esta receta y la adapté a
mi estilo y gustos. Mire, las grandes cocinas del mundo se caracterizan por presentar una agenda
gastronómica que incluye una serie de materiales usados en concordancia con técnicas adecuadas
y una concomitancia con la misma historia y evolución de la cultura de ese país o región. Con esto
se logra una persistencia que después de décadas y siglos se logra conjurar un cuerpo de ejecución
culinaria que posee no sólo una identidad, sino una mezcla de significado y sentido históricos. Eso
es muy importante. Y en la medida que un país acepta influencias externas su cultura se
enriquece. Tal es el caso de México, y es notorio. Nuestra cocina está construida de influencias de
todas partes y tiempos.



Una de las innovaciones técnicas de los chinos en materia culinaria fue combinar tipos de
cocciones para una misma proteína; “puerco a las tres cocciones”, “pollo en dos temperaturas”,
dicen algunas recetas. La idea es procurar una combinación de texturas y sabores. Freír, cocer al
vapor, a la plancha, al horno; métodos tradicionales que lograron crear una serie de resultados
que hoy consideramos como clásicos. Vamos a la receta.



Compre un pollo entero. Córtele el pescuezo y sáquele las vísceras. NO tire ni la cabeza ni los
adentros; sirven para hacer caldo o arroz. Enjuage el pájaro y séquelo con papel de cocina. ¡No le
quite la piel! Los que lo hacen son personas enfermas y perturbadas que padecen de un síndrome
psiquiátrico o neurológico incurable.



Caliente un kilo de increíble y portentosa manteca de puerco en un wok a una temperatura no
exacta de 170 grados Celsius y dore el ave cinco minutos de cada lado o hasta que agarre ese
apetecible color. Póngalo por ahí en un plato para que escurra la manteca y mientras pique 100
gramos de ajo y 40 de jengibre. Llene la cavidad del pollo con esta mezcla. Sazone con sal el pollo
por fuera y deje reposar unas horas en el frigorífico. Caliente agua en una vaporera y coloque el
pollo dentro. Cueza 25 minutos. Sáquelo y quítele todo lo que le metió en la cavidad y tírelo; ya no
sirve, oiga.



Salsa. Ponga medio litro de caldo de pollo —sin sal— en una olla. Agregue un cuarto de taza de
vino de Jerez (Tío Pepe o La Ina), dos cucharaditas de vinagre negro de Chinkiang, una cucharadita
de salsa de soya, 200 gramos de xoconostles previamente cocidos en agua y picados en cubitos,
sal al gusto y luego espese con cinco cucharaditas de fécula de maíz. El xoconostle debe cocerse en
agua 12 minutos, y luego hay que rajarlos longitudinalmente y quitarles las semillas (que son muy
duras) con una cuchara. No bromeo cuando digo que las semillas pueden romperle un diente; ya
me pasó. El xoconostle le va a añadir una acidez y sabor característicos al platillo.



Guarnición. Compre medio kilo de chícharos chinos (sus vainas jóvenes) y saltéelas en un wok con
manteca de tocino a fuego alto durante cuatro minutos. Sazone con un poco de sal y unas gotas de
vinagre.



Presentación y servicio. Una vez que cueza el pollo al vapor, córtelo en sus respectivas pechugas,
alitas, muslos y piernas. Coloque la verduras en el fondo de un platón, ponga encima las piezas de
pollo y bañe con la salsa; sea generoso. Decore con hierbabuena fresca picada al momento.
Acompañe con arroz blanco cocido en agua.



Vinos. Pruebe con un Gewürztraminter. Evite vinos con buena acidez o donde predomine

Pollo al ajo

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    Pollo al ajo Deuna antigua receta de la provincia de Anhui, en la gran China, extraje esta receta y la adapté a mi estilo y gustos. Mire, las grandes cocinas del mundo se caracterizan por presentar una agenda gastronómica que incluye una serie de materiales usados en concordancia con técnicas adecuadas y una concomitancia con la misma historia y evolución de la cultura de ese país o región. Con esto se logra una persistencia que después de décadas y siglos se logra conjurar un cuerpo de ejecución culinaria que posee no sólo una identidad, sino una mezcla de significado y sentido históricos. Eso es muy importante. Y en la medida que un país acepta influencias externas su cultura se enriquece. Tal es el caso de México, y es notorio. Nuestra cocina está construida de influencias de todas partes y tiempos. Una de las innovaciones técnicas de los chinos en materia culinaria fue combinar tipos de cocciones para una misma proteína; “puerco a las tres cocciones”, “pollo en dos temperaturas”, dicen algunas recetas. La idea es procurar una combinación de texturas y sabores. Freír, cocer al vapor, a la plancha, al horno; métodos tradicionales que lograron crear una serie de resultados que hoy consideramos como clásicos. Vamos a la receta. Compre un pollo entero. Córtele el pescuezo y sáquele las vísceras. NO tire ni la cabeza ni los adentros; sirven para hacer caldo o arroz. Enjuage el pájaro y séquelo con papel de cocina. ¡No le quite la piel! Los que lo hacen son personas enfermas y perturbadas que padecen de un síndrome psiquiátrico o neurológico incurable. Caliente un kilo de increíble y portentosa manteca de puerco en un wok a una temperatura no exacta de 170 grados Celsius y dore el ave cinco minutos de cada lado o hasta que agarre ese apetecible color. Póngalo por ahí en un plato para que escurra la manteca y mientras pique 100 gramos de ajo y 40 de jengibre. Llene la cavidad del pollo con esta mezcla. Sazone con sal el pollo por fuera y deje reposar unas horas en el frigorífico. Caliente agua en una vaporera y coloque el pollo dentro. Cueza 25 minutos. Sáquelo y quítele todo lo que le metió en la cavidad y tírelo; ya no sirve, oiga. Salsa. Ponga medio litro de caldo de pollo —sin sal— en una olla. Agregue un cuarto de taza de vino de Jerez (Tío Pepe o La Ina), dos cucharaditas de vinagre negro de Chinkiang, una cucharadita de salsa de soya, 200 gramos de xoconostles previamente cocidos en agua y picados en cubitos, sal al gusto y luego espese con cinco cucharaditas de fécula de maíz. El xoconostle debe cocerse en agua 12 minutos, y luego hay que rajarlos longitudinalmente y quitarles las semillas (que son muy
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    duras) con unacuchara. No bromeo cuando digo que las semillas pueden romperle un diente; ya me pasó. El xoconostle le va a añadir una acidez y sabor característicos al platillo. Guarnición. Compre medio kilo de chícharos chinos (sus vainas jóvenes) y saltéelas en un wok con manteca de tocino a fuego alto durante cuatro minutos. Sazone con un poco de sal y unas gotas de vinagre. Presentación y servicio. Una vez que cueza el pollo al vapor, córtelo en sus respectivas pechugas, alitas, muslos y piernas. Coloque la verduras en el fondo de un platón, ponga encima las piezas de pollo y bañe con la salsa; sea generoso. Decore con hierbabuena fresca picada al momento. Acompañe con arroz blanco cocido en agua. Vinos. Pruebe con un Gewürztraminter. Evite vinos con buena acidez o donde predomine