Los prejuicios sociales surgen de las diferencias de posición social que las personas desean justificar y mantener, se aprenden de los padres quienes enseñan que algunas diferencias son importantes, y son sostenidos por las instituciones sociales. El cerebro tiende a considerar a personas bien vestidas y con objetos valiosos como más confiables que a indigentes, basado en estereotipos aprendidos más que en hechos. Para evitar prejuicios injustos, es importante informarse por uno mismo en lugar de aceptar información sin verificar.