El documento contrasta las perspectivas del positivismo jurídico y el iusnaturalismo. El positivismo sostiene que las leyes deben obedecerse por su autoridad, mientras que el iusnaturalismo afirma que solo deben obedecerse si son justas. Aunque estas posiciones parecen opuestas, el documento explica que el iusnaturalismo no promueve una moral en particular, sino que es una teoría que busca fundamentar las normas en la naturaleza humana en lugar de la voluntad del legislador.