El documento presenta un modelo de gestión para la supervisión escolar, enfocado en la corresponsabilidad, transparencia y rendición de cuentas, abogando por un enfoque democrático y transformador. Se destacan principios fundamentales como autonomía, corresponsabilidad y transparencia, así como la necesidad de transformar la supervisión escolar hacia un liderazgo compartido y un trabajo colaborativo. La supervisión debe pasar de ser meramente controladora a convertirse en un agente de cambio que promueve la participación de todos los actores involucrados en el ámbito educativo.