Las principales obras públicas y edificios de la antigua Roma incluyeron acueductos, calzadas, puentes, teatros, termas, anfiteatros y circos. Estas obras mejoraron la infraestructura, la higiene y facilitaron el crecimiento económico y militar de Roma. Los teatros, termas, anfiteatros y circos proporcionaron entretenimiento público, mientras que los acueductos, calzadas y puentes mejoraron el suministro de agua y las comunicaciones.